Bajo los rayos del sol resurge un ícono olvidado: el Pabellón del Centenario de Palermo, testigo silente de décadas de negligencia, finalmente experimenta un renacimiento con el inicio de sus tan ansiadas labores de restauración. Este emblemático edificio, el último que perdura de una serie de estructuras erigidas en Buenos Aires para conmemorar el centenario de la Revolución de Mayo, se encuentra en el umbral de una nueva era de esplendor.
Ubicado en la trastienda del supermercado Jumbo de Palermo, su majestuosidad se alza en el corazón del terreno delimitado por la avenida Bullrich, la calle Cerviño y las vías del Ferrocarril Mitre. Aunque el Pabellón ostenta una historia profundamente arraigada en el Ejército Argentino, ya que tanto su edificación como los terrenos circundantes forman parte de su patrimonio, desde 1994 ha estado bajo la concesión de la empresa CENCOSUD S. A., arrojando un intrigante matiz de convergencia entre lo histórico y lo comercial.
El destino de este Pabellón, cuya trascendencia no puede ser subestimada, tomó un giro significativo en 2010 cuando fue proclamado Monumento Histórico Nacional. Desde ese momento, su custodia ha recaído en la diligente supervisión de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, una entidad venerable alojada en las entrañas del Ministerio de Cultura de la Nación. Esta designación ha imbuido al Pabellón con una nueva misión: ser un testimonio vivo del pasado, una ventana al linaje de la nación argentina.
Así, mientras los martillos y las brochas respiran nueva vida en las paredes centenarias del Pabellón del Centenario, el espíritu de restauración trasciende lo físico y se convierte en una afirmación de identidad y herencia cultural. En un cruce entre la historia militar y la trama comercial moderna, yace un monumento que desafía al tiempo y emerge como un faro de recuerdos arraigados en los cimientos mismos de Buenos Aires.
Un fallo en defensa del patrimonio arquitectónico
El 2 de agosto del 2022 la Corte Suprema, por medio de una sentencia, rechazó un recurso de queja de CENCOSUD, obligándolo a cumplir el contrato de concesión donde
seestablecía que»quedaba en cabeza de la firma demandada el reciclado del Gran Pabellón Central de la Exposición Internacional Ferroviaria y de Transporte efectuado en 1910”, restituyendo el valor patrimonial original de este monumento.
Mónica Capano, Presidenta de la CNMLBH, señala la relevancia del fallo de la Corte que “no sólo obliga a poner en condiciones al monumento, sino que va más allá cuando ordena que el mismo vuelva a su estado original. Hasta el momento, no se conocían sentencias judiciales a favor de la preservación del patrimonio arquitectónico que fueran tan contundentes «.
La serie de fallos judiciales comienza en el 2014 cuando la empresafirma el contrato de concesión con el Ejército Argentino. En el 2009, el Ministerio de Defensa y CENCOSUD pactan una prórroga de esa concesión por 60 meses a partir del 1° de diciembre de 2014, aclarando expresamente que las cláusulas originales mantenían su vigencia.
Al año siguiente, se oficializa el Decreto 1358/2010 que declara al Pabellón del Centenario como Monumento Histórico Nacional. En 2018 se hace lugar a la demanda del Ejército ordenando que CENCOSUD dé cumplimiento al compromiso asumido en el 1994.
En 2019 se rechaza la apelación de CENCOSUD y se confirma la sentencia de primera instancia que habia establecido la obligatoriedad de restaurar al Pabellón hasta lograr un grado de terminación similar al que poseía originalmente, incluyendo el mantenimiento de sus fachadas anteriores, ornamentos y dispositivos conexos.
Avances en la recuperación del monumento
Según informa la presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, «en esta primera instancia los trabajos consisten en despejar y limpiar el área a intervenir, al tiempo que se realiza una prospección arqueológica con el fin de descubrir piezas originales «.
La arqueóloga urbana Sandra Guillermo, reconocida por su trabajo en el Edificio del Molino y el Museo del Bicentenario, coordinará las investigaciones arqueológicas.
Luego se procederá al armado de andamios para acceder a los diferentes sectores del edificio. El objetivo es la toma de muestras y el relevamiento de las patologías presentes mediante un mapeo y posterior registro.
Finalmente, se emitirá un diagnóstico preciso para proponer el tratamiento adecuado en cada caso específico.
El proyecto de Intervención encomendado por CENCOSUD será analizado por la CNMLBH, ya que antes de iniciar las tareas de restauración, el organismo debe aprobar el plan.
«Consideramos que la única forma de hacer sustentable el patrimonio es desde lo participativo», remarcó Mónica Capano. Por eso, y con el objetivo de ejecutar una restauración integral de manera multidisciplinaria y plural, miembros del organismo tutelar se reúnen periódicamente con representantes y equipo técnico del Ministerio de Defensa, autoridades del Ejército Argentino, el arquitecto interviniente y CENCOSUD.