El Siglo XXI llegó para quedarse y junto al nuevo milenio la tecnología sigue avanzando. Las nuevas conquistas tecnológicas no son mágicas ni devoradoras, solo son disparadoras de nuevas cuestiones que llaman a la reflexión. La opinión de una especialista.
Los países con menos recursos económicos necesitan apoyar la investigación científica , para el mundo entero los productos tecnológicos son una esperanza y un riesgo. En el mundo globalizado no todos tienen computadoras y muchas personas aún no cubren sus necesidades básicas de subsistencia.
En este contexto la tecnología se ha convertido en uno de los causantes de un cierto tipo de fobia y también un medio que en algunos casos permite que no se profundicen las relaciones. El rechazo a la tecnología es un lujo que pueden darse unos pocos, cuando se ha incorporado la tecnología más avanzada, pueden por lo tanto advertir sobre sus peligros y prevenir sus efectos negativos. Por ejemplo se producen alimentos orgánicos sin uso de fertilizantes o de agroquímicos pero por ahora es un mercado sólo para personas de alto poder adquisitivo.
Los cuadros de fobia se multiplican y los desencadenantes varían .Las fobias se manifiestan como un temor irracional a ciertos objetos, situaciones o personas concretas. Este temor es angustia ante un objeto determinado, es irracional porque no hay motivo conciente que lo justifique.
La tecnología y la imposibilidad de comprometerse
Según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales, las fobias son consideradas dentro de los ¨ Trastornos de ansiedad ¨. Existen varios desencadenantes de fobias: como las arañas (agarofobia), los lugares cerrados (claustrofobia), la fobia a viajar en avión, la fobia a la tecnología o la fobia a crear vínculos con el otro, etcétera.
“Los vínculos de hoy, más específicamente los amorosos, se caracterizan por la falta de compromiso, las limitaciones y lo efímero. Esto tiene que ver con la dificultad de vincularse con el otro. Y las fobias dan cuenta de esta imposibilidad” afirma la psicóloga, Paola Ugarriza
“Quiero pero no puedo”
La premisa que se menciona arriba es el leimotiv del fóbico. En este sentido los vínculos amorosos actuales están teñidos de rasgos fóbicos. Hay algo que impide el lazo con el otro, es por eso que los encuentros son fallidos. Las nuevas tecnologías vienen a reforzar estos vínculos fallidos, ayudan a las fobias. Evitan el encuentro con el otro, ofreciendo vínculos virtuales, desde el chat, el msn, los mensajes de texto. Donde lo que queda por fuera son la mirada y la voz, objetos indispensables en el vínculo con el otro.
En los 80 con la aparición de los walkman se esbozó un temor acerca del individualismo que este dispositivo promovía, al menos era un “hombre caminando” por la calle. Si bien la propuesta era de cáracter individualista, no tenía una ambición sedentaria ni aislacionista como Internet.
. La Web y las páginas para encontrar pareja benefician el bienestar de quedarse en casa para conocer a alguien. Hay que pensar si realmente se conoce a alguien de esta forma. También se debe recapacitar si es solo un disparador en una relación o si el uso de tecnología puede convertirse en una adicción.
Sin embargo no se debe magnificar el poder de la tecnología, el uso de los aparatos tecnológicos no es el culpable de todos los males contemporáneos ni el motivo por el cual proliferan los cuadros fóbicos.¨ El vínculo con el otro no es sencillo, se ponen muchas cuestiones en juego, que en ocasiones son difíciles de soportar. La culpa no hay que buscarla en las nuevas tecnologías, que por otro lado permiten avanzar en otros campos ¨ sostiene la psicóloga.
Tecnofobia versus tecnolatría
La tecnofobia se relaciona con el miedo a las fuerzas que el hombre ha desatado y que pueden salirse de control. Por ejemplo los alimentos trangénicos , se insertan en la naturaleza organismos cuya estructura genética se ha modificado y aunque que se hayan tomado todas las precauciones , no se puede estar seguro de ello. La tecnolatría encuentra en la tecnología al nuevo mesías. Es importante encontrar un equilibrio entre ambas posturas y pesar cuales son sus consecuencias. Ya en la Revolución Industrial la gente se ensañaba contra las maquinas por encontrarlas culpables de quitarles trabajo. Lo que se busca no es que las personas odien a las máquinas por impedir relacionarse con otros .Pero es preciso pensar si los aparatos favorecen la distancia y la frialdad de las relaciones y comunicaciones y como podemos solucionarlo.
Es interesante pensar como las nuevas tecnologías pueden en algunos casos dificultar o entorpecer los lazos. No es preciso eliminar el msn ni los mensajes de texto, sólo es necesario reflexionar sobre el valor de una mirada, de una conversación y de un rato compartido fuera del ciber espacio.
En suma, el ser humano necesita de la tecnología para transformar su entorno, no para destruirlo ni para que su avance sin control lo destruya a sí mismo. Se debe seguir el consejo que Sigmund Freud daba a sus pacientes: Enfrenten la angustia y salgan a la calle.