Karaoke sinfónico: María Elena Walsh 90° aniversario

Dirección y arreglos: Gustavo “Popi” Spatocco.El ciclo que celebra el 90° aniversario del nacimiento de María Elena Walsh ofrece una propuesta original y participativa, para toda la familia. Con dirección y arreglos de Gustavo “Popi” Spatocco, un ensamble sinfónico recorre el repertorio infantil de la gran autora y compositora, e invita al público a cantar y ser protagonista de un gran concierto karaoke.Sábado 29 de febrero, 20 h – Auditorio Nacional.

Las entradas son gratuitas. El martes 25 de febrero, feriado, la boletería estará cerrada al público. Las entradas se podrán reservar por esta página a partir del martes 25 a las 12, o personalmente a partir del miércoles 26 a las 12, hasta agotar la capacidad de la sala (máximo dos entradas por persona). Las reservas web deberán retirarse en la boletería del centro cultural, Sarmiento 151, desde el miércoles 26, de 12 a 19 y hasta dos horas antes del inicio de la actividad.

María Elena Walsh (fotografía: Sara Facio)

María Elena Walsh (fotografía: Sara Facio)

Gustavo “Popi” Spatocco y ensamble sinfónico

María Elena Walsh (fotografía: Sara Facio)

Gustavo “Popi” Spatocco

María Elena Walsh (fotografía: Sara Facio)

Acerca de Gustavo “Popi” Spatocco

Gustavo “Popi” Spatocco es pianista, compositor, arreglador, director, y productor artístico. Sus trabajos fueron una parte sustancial de la expresión artística de importantes figuras de la música argentina, como Mercedes Sosa, Raúl Carnota, Ligia Piro y Osvaldo Montes, entre otros. También compuso obras para cine, teatro, danza, y televisión, distinguidas con premios como los de SADAIC, ACE o Estrella de Mar. Recibió el Grammy Latino por su trabajo de producción, dirección y  arreglos de la obra Cantora y Deja volar la vida junto a Mercedes Sosa. Fue galardonado con el Premio Gardel por la producción del CD Folclore de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”. En 2013 editó Tiempo latente, CD del trío Aura!, junto a Facundo Guevara y Ricardo Cánepa.

En 2012 realizó la producción, arreglos y dirección del concierto por el Día de la Mujer, junto a León Gieco, Ligia Piro y la Orquesta RTVA; Taky Ongoy, junto a Víctor Heredia y la Orquesta y Coro del Bicentenario; y La suite del Nordeste, junto a Chango Spasiuk, Rafael Gintoli y Estación Buenos Aires. En 2010 tuvo a su cargo la producción musical y la dirección de la Cantata del Bicentenario, junto a la Orquesta de la RTVA y León Gieco, Víctor Heredia, Teresa Parodi, Chango Spasiuk, Peteco Carabajal, Liliana Herrero, Horacio Fontova, Julia Zenko y Marcela Morelo.

Sus arreglos de factura sinfónica han sido interpretados por la Camerata Bariloche, la Orquesta Estable del Teatro Colón, la Orquesta Nacional de Música Argentina, la Orquesta del Bicentenario, las orquestas sinfónicas de Mar del Plata, San Salvador de Bahía (Brasil), Bahía Blanca, Paraná, Córdoba, Salta y Rosario, entre otras. Spatocco ha realizado numerosas giras por todo el mundo como pianista y arreglador.

Acerca de María Elena Walsh

Nacida en la localidad bonaerense de Ramos Mejía el 1 de febrero de 1930, María Elena Walsh unía ascendencia inglesa e irlandesa por parte de padre y raíces criollas y andaluzas por vía materna. Inmersa desde pequeña en las expresiones culturales de la época –las audiciones radiales, el cine y géneros musicales como el jazz o el tango–, asistió a la Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano” y a los catorce años empezó muy precozmente a publicar poemas en algunos de los principales diarios y revistas del momento. A los diecisiete publicó su primer libro de poemas, Otoño imperdonable, elogiado por figuras como Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez.

En 1951 María Elena publicó su segundo poemario, Baladas con ángel, y luego, junto a Leda Valladares, emigró hacia Europa: allí ambas artistas conformaron un dúo legendario (Leda y María), que dio a conocer las melodías populares del Noroeste argentino. Hacia 1954 Walsh comenzó a escribir sus primeras canciones para niños, que le darían una popularidad fuera de serie, y que hoy siguen estando entre las más difundidas del repertorio infantil por su riqueza poética y musical, su fantasía y su vuelo incomparable.

De regreso en Buenos Aires, desde 1956 Walsh y Valladares continuaron con su actividad, y –tras un viaje de investigación y recopilación por el Noroeste argentino– grabaron tres discos, entre ellos Canciones del tiempo de Maricastaña, con joyas del folklore de España.

Gracias al impulso de la directora de televisión María Herminia Avellaneda, María Elena incursionó en la escritura de guiones para distintos formatos, entre los que se destaca la creación del “varieté” para niños, con dos espectáculos de un éxito inédito hasta el momento: Canciones para mirar, de 1962, y Doña Disparate y Bambuco, de 1963. Ese suceso le abrió las puertas de las compañías discográficas, para las que grabó sus primeros discos como solista: Canciones para mirar, Canciones para mí, El país del Nomeacuerdo y Villancicos. A partir de mediados de la década de 1960 comenzó a escribir y publicar libros que serían desde entonces clásicos de la infancia, presentes en miles de hogares argentinos: Zoo loco, Dailan Kifki, Cuentopos de Gulubú, Versos para cebollitas y Chaucha y Palito, entre muchos otros.

Desde 1968, y durante diez años, Walsh ofreció espectáculos con canciones para adultos en escenarios destacados de la ciudad de Buenos Aires, diversas provincias argentinas, América y Europa. En 1978, el avance de la censura de la dictadura militar motivó el cese de sus presentaciones en público, y su creatividad se volcó al periodismo escrito. En este contexto, la publicación del famoso artículo “Desventuras en el País Jardín-de-Infantes” (Clarín, 1979) provocó una gran conmoción en la sociedad. Junto a la fotógrafa Sara Facio, realizó en esos años viajes por Europa y América.

Con la restauración de la democracia en 1983, y tras la superación de un cáncer, María Elena participó de proyectos políticos y culturales y creó el ciclo televisivo La cigarra (junto a Susana Rinaldi y María Herminia Avellaneda). Abanderada y pionera de las luchas feministas, sentó varias veces a lo largo de su vida una posición clara en favor de la igualdad de derechos, de la que muchos de sus textos periodísticos y literarios dan testimonio. Como el poema “Oda doméstica”, incluido en el libro Hecho a mano: “[…] En la suma de los pañales / y el tintineo de los desayunos, / en repetidas dosis de mercado / y en la elaboración del miedo / se nos va, se nos va el latido / que dedicábamos a la locura. / Y los que calzan sombra masculina, / heredado poder, cómodo imperio, / ordenan nuestra humana servidumbre / mientras se ponen seriamente / a fabricar los tajos de la guerra, / el obstinado pan del sufrimiento.”

Hasta el final de su vida Walsh continuó creando novelas, letras de canciones y obras teatrales. Reconocida tanto en los mayores ámbitos académicos –fue acreedora de premios, doctorados honoris causa y galardones a nivel nacional e internacional– como en la totalidad de la sociedad argentina, María Elena Walsh fue y es una figura artística, simbólica y cultural de una trascendencia insoslayable. Falleció en Buenos Aires el 10 de enero de 2011.

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