El impacto de la leyenda de la Torre en la cultura local y el deterioro y la preservación del lugar.
A lo largo de los años, la Torre de los Fantasmas ha trascendido el ámbito de las leyendas urbanas para convertirse en un símbolo cultural dentro de la comunidad de La Boca. Los más viejos del lugar, especialmente aquellos que crecieron en el barrio, han transmitido historias sobre la torre a las generaciones más jóvenes, añadiendo detalles y modificaciones a lo largo del tiempo.
Para algunos, la torre se ha convertido en una especie de rito de paso: los jóvenes del barrio, especialmente en las noches de verano, se reúnen frente a la torre con la esperanza de experimentar algo extraño o, simplemente, para compartir la emoción de la historia. Algunas personas comentan que quienes no hayan sentido miedo al acercarse a la torre de noche, nunca podrán considerarse verdaderos buenos porteños. Esto ha generado una especie de vínculo social en torno al misterio y la historia del lugar, haciendo que la leyenda de la Torre de los Fantasmas continúe viva en el imaginario colectivo del barrio.
El deterioro de la torre, sumado a la falta de intervención estatal, ha causado que muchas de las estructuras originales se hayan desmoronado. Sin embargo, la torre sigue siendo un monumento que atrae tanto a los amantes de lo paranormal como a los exploradores urbanos, quienes disfrutan visitando el lugar a pesar de las advertencias sobre los posibles peligros de hacerlo.
La torre, aunque está en ruinas, sigue siendo una atracción visual por su aura de abandono y su particular arquitectura, lo que la convierte en un destino popular para quienes buscan una experiencia inmersiva en la historia oculta de la ciudad.
Una característica interesante de la Torre de los Fantasmas es su proximidad al Riachuelo y su relación con el mar. La Boca, como barrio, tiene una gran conexión histórica con la vida portuaria y la inmigración europea. Algunos relatos sugieren que la torre fue construida como una especie de vigía o torre de observación, y que las malas energías que se dicen emanan del lugar están relacionadas con los trágicos accidentes que ocurrieron en la zona durante los primeros años de la construcción portuaria.
El río, que ha sido testigo de numerosos sucesos trágicos, como naufragios o desastres industriales, alimenta aún más la idea de que la torre está conectada con una energía oscura proveniente del agua. En algunas leyendas, se menciona que los fantasmas que habitan la torre en realidad son almas perdidas provenientes de las aguas del Riachuelo, atrapadas en la torre por algún tipo de hechizo o maldición.