La estatua de Roca en el Microcentro cuenta la historia detrás de la figura .

La obra de José Fioravanti y Alejandro Bustillo fue concebida en un estilo heroico propio de la escultura monumental de principios del siglo XX, destacando a figuras militares en poses de poder y liderazgo. Fioravanti, como escultor, era conocido por su habilidad para captar el carácter imponente de las figuras históricas, y en el caso de Roca, la escultura ecuestre busca transmitir su rol central en el proyecto de nación en expansión.A pesar de la polémica, el Monumento a Roca sigue siendo una pieza importante del patrimonio urbano de Buenos Aires y una fuente de reflexión sobre la memoria histórica en el espacio público, generando un debate constante sobre cómo las estatuas y monumentos representan diferentes miradas sobre la historia argentina y sobre las políticas de reconocimiento hacia los pueblos indígenas y otras minorías.Algunas de las propuestas han incluido trasladar la estatua a un museo histórico, en lugar de mantenerla en un espacio tan prominente de la ciudad. Otros proyectos sugieren dejar la escultura en su sitio actual pero acompañarla con una placa o un monumento complementario en memoria de las víctimas de la campaña militar y de los pueblos originarios que sufrieron desplazamientos forzosos, muertes y pérdida de sus territorios. Esta idea de “recontextualización” busca no borrar la historia, sino abordarla de una manera crítica y ofrecer una visión más inclusiva.
El monumento ha sido objeto de intervenciones y grafitis en varias ocasiones, con frases y mensajes que denuncian el impacto negativo de la “Conquista del Desierto” sobre los pueblos originarios. Estas intervenciones reflejan el reclamo de un sector de la sociedad para repensar la manera en que se conmemoran figuras históricas controvertidas. De hecho, en varias ocasiones, se han llevado a cabo proyectos para poner placas explicativas o incluso para reubicar el monumento, aunque no se han concretado. Además de su valor histórico y artístico, el Monumento al General Julio Argentino Roca ha sido foco de iniciativas legislativas y de reclamos ciudadanos para su resignificación o remoción. En los últimos años, distintas organizaciones y colectivos de derechos humanos y representantes de pueblos originarios han pedido la reubicación del monumento o, en su defecto, la instalación de placas explicativas que contextualicen los actos de la “Conquista del Desierto” y su impacto devastador en las comunidades indígenas.
El debate sobre el monumento forma parte de una tendencia global en la que muchos países están cuestionando el lugar de figuras históricas controversiales en el espacio público. En este contexto, el Monumento a Roca se ha convertido en un símbolo del conflicto entre la historia oficial y la memoria social, reflejando la lucha por reinterpretar el pasado desde una perspectiva que reconozca los derechos de los pueblos originarios.Además de ser un ícono visible de la ciudad, el monumento ha sido utilizado como punto de encuentro y escenario para manifestaciones y eventos de protesta, especialmente en el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, el 12 de octubre. En estas fechas, suelen congregarse allí comunidades indígenas y grupos de derechos humanos para reivindicar la memoria y denunciar las injusticias históricas vinculadas con el proceso de colonización y expansión territorial, visibilizando que el monumento es mucho más que una escultura: es un punto de tensión y reflexión sobre el pasado y el presente argentino.