El Estilo y técnica de la obra por el atentado a la AMIA son parte constitutiva de la pieza y SurBuenosAires te lo cuenta.
Hiperrealismo combinado con surrealismo es el estilo del autor Martín Ron es conocido por su técnica hiperrealista, pero en este mural también incorpora elementos que podrían considerarse surrealistas o simbólicos, como la enorme lupa que parece flotar sobre los escombros y los rostros que emergen del cristal. Esto le da al mural un aire onírico, donde la memoria y la realidad se entrelazan, creando una narrativa visual que mezcla lo tangible (las imágenes de las víctimas) con lo simbólico (la lupa como instrumento de búsqueda de justicia).Uso del color: El mural utiliza una paleta de colores sobria, predominando los tonos grises y azules, lo que refuerza el tono solemne y melancólico de la obra. Sin embargo, la elección de estos colores también podría interpretarse como un reflejo de la esperanza en la lucha por la justicia, con el azul simbolizando la claridad y la verdad que aún se busca.
– Reflexión y diálogo: Además de su función conmemorativa, el mural también ha generado debates sobre la importancia de mantener viva la memoria de los hechos trágicos y sobre el rol del arte en la esfera pública. Ha sido un punto de referencia en discusiones sobre justicia, terrorismo, derechos humanos y la forma en que la sociedad argentina recuerda y lidia con su historia reciente.Influencia y legado artístico Impacto en el arte urbano: La obra de Martín Ron ha influido en otros artistas urbanos que también buscan utilizar el arte mural como una herramienta para transmitir mensajes sociales y políticos. El mural de la AMIA, con su enfoque en la memoria y la justicia, ha sido un ejemplo de cómo el arte callejero puede abordar temas complejos y dolorosos de una manera que no solo es visualmente atractiva, sino también profunda en su mensajeSu Recepción e impacto social es inigualable.El mural como espacio de memoria activa: Desde su inauguración, el mural se ha convertido en un lugar de encuentro durante las conmemoraciones del atentado. Cada año, en los actos que recuerdan la tragedia, el mural sirve como un fondo significativo para los discursos y ceremonias, aportando una carga emocional adicional a los eventos.