El Palacio Unzué, también conocido como Quinta Unzué, fue una de las mansiones más lujosas de Buenos Aires a fines del siglo XIX. Construido en estilo neoclásico francés, contaba con amplios jardines, salones ornamentados y una arquitectura que evocaba a los grandes palacios europeos. La residencia pertenecía a María Unzué de Alvear, una figura muy influyente en la alta sociedad porteña.

Hoy, en el terreno donde estuvo la Quinta Unzué se levanta la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, y solo una placa conmemorativa recuerda que allí murió Eva Perón. El Palacio Unzué se transformó en un símbolo de la memoria política argentina: su destrucción representa uno de los intentos más fuertes de borrado histórico del siglo XX. Existen muy pocas fotografías originales del palacio, lo que refuerza su carácter casi mítico en la historia urbana de Buenos Aires.
Detalles arquitectónicos y del predio
La Quinta Unzué no era solo el palacio principal: el predio incluía dependencias auxiliares, casas para el personal, establos, jardines de servicio y caminos internos.
Tenía un jardín frontal y trasero muy extenso, con especies exóticas traídas de Europa y bancos de mármol. Algunos relatos mencionan un invernadero y una pequeña huerta ornamental.
El estilo ecléctico francés combinaba elementos neoclásicos con detalles ornamentales típicos del siglo XIX, como columnas, molduras en yeso y vitrales de colores en ventanas y techos.
Vida cotidiana en la residencia
Durante los años de Perón, el Palacio Unzué funcionaba casi como un centro de gobierno informal: recibía visitas oficiales y delegaciones extranjeras, además de organizar actos sociales vinculados a la obra social de Eva Perón.
La mansión era punto de encuentro de la sociedad porteña, especialmente de mujeres que formaban parte de la Fundación Eva Perón.
Se relata que los muebles y objetos personales fueron cuidadosamente trasladados o destruidos tras el derrocamiento de Perón, como parte del intento de borrar la memoria del lugar.
En 1946, el Estado argentino adquirió la propiedad y la destinó como Residencia Presidencial en Buenos Aires. Fue allí donde vivieron Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón. El palacio se convirtió en un centro simbólico del poder político y un espacio clave para la relación del gobierno con el pueblo: allí Evita recibía delegaciones, obreros y mujeres que acudían en busca de ayuda.
Evita pasó sus últimos días en el Palacio Unzué y murió allí el 26 de julio de 1952. Tras el golpe militar que derrocó a Perón en 1955, el régimen decidió borrar todo rastro del peronismo, y uno de los símbolos más fuertes era precisamente esta residencia. Por ello, en 1958, la dictadura ordenó demoler la Quinta Unzué y en su lugar comenzó la construcción de la Biblioteca Nacional, inaugurada en 1992. La demolición fue también un acto político, un intento deliberado de borrar la memoria peronista asociada a ese lugar.
Ubicación: Avenida del Libertador y Austria, barrio de Recoleta, Buenos Aires, Argentina
Construcción: Década de 1880
Propietarios originales: Familia Unzué – Alvear, una de las más aristocráticas de la élite porteña
Demolición: 1958
Uso posterior del terreno: Sede de la actual Biblioteca Nacional Mariano Moreno