La historia del cuadro del Fernandez Blanco tiene paralelismos con otras leyendas locales.
Buenos Aires, al ser una ciudad llena de historia, también está repleta de otras leyendas urbanas, muchas de las cuales involucran casas, edificios históricos y lugares antiguos. Entre ellas se encuentran historias como la de la «Casa de los Lamentos» o la «Casa de la Bruja», lugares que también se asocian con fenómenos inexplicables, lo que da pie a la especulación de que el museo, debido a su antigüedad y su ubicación en un edificio histórico, podría estar conectado con energías o sucesos de épocas pasadas.
La influencia de la literatura y el cine es importante.La leyenda también refleja un patrón común en historias de terror y misterio que se pueden encontrar en la literatura o el cine. Obras como «La casa de los espíritus» de Isabel Allende o las películas de terror sobre museos, arte y objetos malditos, como «The Ring» o «El Conjuro», también se alimentan de la idea de que ciertos objetos, especialmente aquellos con una historia o antigüedad significativa, pueden tener una carga emocional y espiritual que afecta a quienes los rodean. Esto puede haber influenciado la evolución de la leyenda de la pintura.
El misterio no resuelto. Aunque el Museo Isaac Fernández Blanco es conocido principalmente por su colección de arte colonial y objetos históricos, el hecho de que la pintura misteriosa no haya sido identificada formalmente ni presentada al público de manera clara aumenta aún más la sensación de que hay algo oculto, algo que no se quiere revelar. Esta falta de información oficial sobre la obra es un elemento crucial en el mito, ya que genera un vacío de conocimiento que permite que las historias sobre ella se multipliquen.
La psicología detrás de la leyenda:Desde un punto de vista psicológico, las leyendas urbanas como esta suelen prosperar porque apelan al miedo humano a lo desconocido. Las historias sobre lo inexplicable, especialmente en lugares históricos, tocan las fibras más profundas de nuestra curiosidad y temor. Las sensaciones de incomodidad frente a lo que no entendemos, como una pintura «extraña», son un reflejo de nuestra tendencia a proyectar miedos y deseos en lo inexplicable. Esta pintura, real o no, representa ese objeto que nos invita a mirar más allá de lo visible, a indagar en lo que no podemos comprender, lo que, en parte, es lo que nos atrae.