“La primera vez que ves por un telescopio nuevo no sé si te enamorás, pero querés ver eso todo el tiempo, es algo mágico”, explica Lucía, de 19 años, sobre su pasión por la astronomía. Su amiga Silvina de 20, lo revalida con el mismo entusiasmo: “Un fin de semana fuimos a la casa de ella con el plan de mirar el cielo y fue increíble. Descubrimos muchas cosas y vimos tres estrellas fugaces en dos horas”.
La Asociación Argentina «Amigos de la Astronomía» es una entidad de bien público sin fines de lucro, que se ocupa de la enseñanza y la difusión de conocimientos acerca de la astronomía. Fundada en 1929, se encuentra ubicada en el Parque Centenario, sobre la Avenida Patricias Argentinas 550. La institución nuclea a aficionados que desean desarrollar distintas actividades relacionadas con esta disciplina.
Roberto Mackintosh, presidente de la Asociación, comenta que hace 25 años que es socio: “Entré a los 14 años. Desde que se fundó, la Asociación estuvo orientada a dos cosas en particular: Una, es cultivar y la otra, es difundir la astronomía. Para cultivar, tiene un observatorio donde se realizan programas de observación. Hace 80 años que se realizan actividades científicas a nivel amateur. Por el otro lado, se hacen tareas de divulgación y comprenden diversas cosas: Desde cursos, conferencias y eventos especiales cuando se produce algún fenómeno celeste importante. No hay otro lugar en la Ciudad que se dedique a éstas actividades”. Amigos de la Astronomía se relaciona con el Observatorio Astronómico de La Plata -dependiente de la UNLP- , con el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) -CONICET- y con diversas instituciones internacionales. “Organismos de educación oficiales nos reconocen como capacitadores”, reconoce Mackintosh, que preside la entidad desde hace 2 años.
“El telescopio refractor se usa especialmente para atender a las visitas guiadas. Lo que le llama más la atención a la gente es la luna y ver los cráteres en la superficie. Y también atrae Saturno, por los anillos que son fácilmente distinguibles”, detalla el presidente sobre las tareas de contemplación. Aparte del observatorio astronómico, cuenta con una biblioteca pública especializada en astronomía y ciencias afines, un laboratorio fotográfico y un departamento de radioastronomía. Asimismo, se hacen salidas observacionales, visitas guiadas para público en general y otras, en horario diurno, para escuelas del nivel primario. Y hay un taller de óptica para la construcción de telescopios, uno de los cursos donde concurren mayor cantidad de socios.
Alejandro, uno de los docentes de la Asociación, explica: “Hay alumnos de todas las edades, en los cursos iniciales se mezclan personas de 9 hasta 70 años. Y vienen con las expectativas más variadas, ya que los motivan distintos tipos de inquietudes, pero que en el fondo son la misma: Qué es lo que hay en el cielo, qué significa todo eso”. No sólo hay estudiantes que vienen de los barrios cercanos, también hay gente del conurbano. Alejandro tiene también alumnos brasileños, peruanos y españoles.
Mackintosh describe que, más allá de la edad, observar el espacio es una situación que moviliza el cuerpo y la mente: “En una salida al campo no te va a alcanzar la noche para ver todo lo que puedas: Desde nebulosas, algunos planetas, la luna, cúmulos globulares, galaxias, etc. La experiencia de ver cosas en forma directa por los propios medios, muchas veces, la gente lo ve como impagable”.
Horario de atención: Lunes a sábados de 19 a 23.
Cómo llegar: Líneas de colectivos 15-19-24-36-42-55-57-65-71-76-92-99-105-106-109-110-112-124-127-135-141-146. Subte Línea ‘B’, Estación Ángel Gallardo.