Los «efectos» en las personas de esta obra de arte en el Museo Isaac Fernandez Blanco tambien es esencial para explicar la leyenda.
Como es típico en muchas leyendas urbanas de este tipo, algunos relatos hablan de efectos negativos o desafiantes para quienes se acercan a la pintura. Entre estos efectos, se mencionan problemas de suerte, momentos de angustia o incluso la sensación de que el visitante está siendo «seguido» o «observado» después de haber estado frente a la obra. En casos extremos, algunos aseguran que quienes se acercan demasiado a la pintura experimentan sueños extraños o pesadillas, como si la obra tuviera la capacidad de dejar una huella psicológica.
La crítica y la especulación sobre la pintura es otra arista no contada.Los más escépticos de la leyenda argumentan que todo es producto de la imaginación colectiva y que las reacciones de los visitantes no son más que una mezcla de sugestión y la atmósfera del lugar. Estos críticos también señalan que, en el fondo, lo que se menciona como «extraña» podría ser una pintura de estilo ambiguo, cuyas características misteriosas (como sombras extrañas, figuras inusuales o colores inquietantes) pueden dar lugar a interpretaciones subjetivas y no necesariamente sobrenaturales.