¡La leyenda de La novia de Barracas es una de las más emblemáticas y trágicas de Buenos Aires! Es como un eco porteño de la famosa «La Llorona», pero con identidad propia. Acá en SurBuenosAires te contamos todo lo que se sabe, sin guardarnos nada, todos los secretos:
La historia básica
El barrio de Barracas(Comuna 4 junto a La Boca , Parque Patricios y Pompeya) es de los que mas historia guardan, debe su nombre a las antiguas barracas que comenzaron a construirse a fines del siglo XVIII en la orilla del Riachuelo. Se considera que las primeras construcciones eran galpones que se usaban para almacenar cueros y otros productos que debían embarcarse a otros destinos en el Riachuelo.En este lugar nace una historia, otro mito de la porteñidad.
Según la leyenda, una joven mujer llamada Lucía, vestida de blanco, aparece en ciertas noches por la zona de Iriarte y Montes de Oca, en el barrio de Barracas. Va caminando sola, con expresión triste, a veces llorando, como si esperara a alguien.
Se dice que murió el día de su casamiento, atropellada por un coche de caballos (otras versiones, un auto moderno), camino a la iglesia o a encontrarse con su prometido. Desde entonces, su espíritu no encuentra paz, y vaga por el barrio esperando que su amado regrese o la lleve finalmente al altar.
Versiones extendidas
Versión romántica
Lucía y su novio estaban locamente enamorados, pero sus familias no aprobaban la unión. Deciden escaparse para casarse en secreto, pero él no aparece a la cita, o ella muere antes de llegar al encuentro. Algunos dicen que él se suicidó al enterarse y ahora están ambos enterrados en el Cementerio de la Chacarita.
Versión paranormal
Algunos taxistas afirman haberla levantado cerca de Montes de Oca, y que la mujer desaparece del asiento trasero antes de llegar a destino. Solo queda el velo o el ramo.
Lugares clave donde suele aparecer
- Puente Bosch y sus alrededores (uno de los lugares donde supuestamente fue atropellada).
- Calle Iriarte, especialmente en las madrugadas nubladas.
- Plaza Colombia: testigos aseguran haberla visto sentada en un banco, mirando hacia el sur.