El fin de la semana la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña manifestó la intención del Gobierno de la Ciudad de “comenzar el ciclo lectivo en febrero” de 2021.Respecto del ciclo lectivo 2020, Acuña dijo que finalizaría en la fecha prevista ,el 18 de diciembre.
La ministra sostuvo además que el Ejecutivo de la Capital trabaja en “dos escenarios. El primero es con el 100% de los chicos presentes en las escuelas en todos los horarios de clases”. “Y el segundo-destacó-, ante un posible rebrote, que no sea 100% virtual. Que haya un espacio de presencialidad complementado con otros de virtualidad”.
La ministra sostuvo además que el Ejecutivo de la Capital trabaja en “dos escenarios. El primero es con el 100% de los chicos presentes en las escuelas en todos los horarios de clases”. “Y el segundo-destacó-, ante un posible rebrote, que no sea 100% virtual. Que haya un espacio de presencialidad complementado con otros de virtualidad”.Respecto del ciclo lectivo 2020, Acuña dijo que finalizaría en la fecha prevista (el 18 de diciembre).
La respuesta llegó este lunes 2 de noviembre. El sindicato UTE-Ctera que nuclea a la mayoría de los docentes porteños emitió un comunicado. Aunque fue crítico del gobierno local, no tomó una posición taxativa respecto del posible reinicio de las clases en febrero. “Los anuncios de Acuña son fuegos artificiales que tienen como único objetivo instalar una agenda alejada de la realidad. Sus declaraciones buscan esconder el fracaso de las burbujas que pretendió abrir en la Ciudad. Estas experiencias fallidas, que exponen a niñas, niños y adolescentes ante las cámaras, poniéndolos en situación de desprotección, no cuentan con participantes y solo facilitaron mayores contagios entre estudiantes, docentes y auxiliares”.
Hasta ahora son siete los positivos de Covid-19 en las escuelas porteñas desde que se pusieron en práctica las reaperturas.
EL escrito agrega que la ministra “oculta su falta de diálogo con los docentes a quienes pretende negar y deslegitimar. Intenta tapar la tarea pedagógica sostenida desde el inicio del ciclo lectivo a través de instancias no presenciales”.
Desde el sindicato Ademys se pronunció su secretario General Jorge Adaro. Le explicó a la agencia de noticias Télam: “Lo que correspondería es que la ministra convoque a las organizaciones sindicales y escuchar la opinión de la docencia. Esto no se ha dado”.
El referente afirmó que “el hecho de que las clases empiecen el 17 de febrero no soluciona ninguno de los problemas profundos que tiene la educación en el marco de la pandemia
“Esto -agregó Adaro- es puro maquillaje. Si no se resuelve con decisión política suministrar computadoras y conectividad a los pibes y docentes, no hay posibilidad de garantizar un proceso de educación continuo”.
El Gobierno Nacional tomó, por ahora, una posición equidistante de la polémica. El ministro de Educación Nicolás Trotta señaló: “El verano tiene que ser de un enorme compromiso de todo el sistema educativo para recuperar aprendizajes. Hay que acompañar principalmente a los chicos que tienen menor vinculación con la escuela. Y por otro lado tiene que ser un momento de retiro y descanso para los docentes y las familias”.“Tenemos la voluntad de que el año que viene sea el año de recuperación de la normalidad que perdimos, pero hay que aalizar la realidad epidemiológica”.
Sobre la propuesta de la Ciudad para febrero, Trotta destacó: “Estamos trabajando en un escenario de presencialidad”. Y agregó que “en la mayoría de los países las clases continuaron” durante la pandemia. Que hubo otros en los que “volvieron luego del receso de verano” y que incluso con rebrotes “se mantuvo la presencialidad en las aulas”.
“Tenemos la voluntad de que el año que viene sea el año de recuperación de la normalidad que perdimos-remarcó Trotta-. Pero no es una cuestión de deseo. Hay una cuestión de responsabilidad y análisis de la realidad epidemiológica”.