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Entre los trabajadores del hospital Rawson en la Comuna 4 circulaba la advertencia de no entrar a la “Sala 8” si estabas solo. Se decía que en ese sector fallecieron muchos pacientes en condiciones inhumanas, y que se escuchaban llantos, risas histéricas y el arrastre de camillas en plena madrugada. También que se abrían las ventanas solas y aparecían objetos desplazados.
Un médico residente aseguró haber visto una figura de espaldas sentada en una cama, que al acercarse desapareció. Días después, pidió el traslado.
El médico que no envejecía
Una historia menos conocida, pero intrigante, es la de un doctor que trabajaba en el área de enfermedades infecciosas y que, según testimonios, no parecía envejecer con el tiempo. Algunos pacientes aseguraban haberlo visto en distintas décadas, siempre igual. Otros decían que su consultorio era el único que permanecía cerrado, pero en el que, si uno se quedaba en silencio, se oía cómo pasaba una hoja, o se escribía a máquina.
El mito dice que ese médico nunca se fue del hospital, y que sigue atendiendo “a los que no pudieron irse”.
El archivo maldito
Se dice que en los últimos años de funcionamiento del hospital, un grupo de estudiantes de medicina encontró una carpeta extraviada con registros de pacientes con fechas que no coincidían con ningún año existente (por ejemplo: 14 de julio de 1889, 32 de febrero de 1902, etc). Todos los nombres aparecían con la misma causa de muerte: “exposición al vacío” o “colapso etéreo”. Uno de los estudiantes desapareció pocos días después.