Quienes no conocen el cronograma de movilizaciones de la Ciudad probablemente se encontraron, el viernes pasado, con una escena diferente. Decenas de micros y personas de a pie invadieron gran parte del centro de la Capital Federal. Es cierto, acá las movilizaciones son algo habitual, vivir en CABA implica convivir con todo reclamo o movilización.
Desde el mediodía las avenidas independencia, 9 de Julio, Callao, Entre Ríos, Av de Mayo, etc. se encontraban inundadas de micros. Para los desprevenidos, en #3J o el #NiUnaMenos podría confundirse con cualquier otro reclamo, el paso del tiempo y la leve observación nos mostraba que se trataba de algo más grande.
7 años pasaron del primer #NiUnaMenos impulsado por el cólera de una parte de la sociedad civil que entendió que las muertes por femicidio no eran sólo una estadística más.
Los minutos pasan y la cantidad de personas movilizadas de los más diversos estratos sociales se hicieron presente a los alrededores de Plaza de Mayo. Los sonidos de las batucadas subían el volumen según avanzaba el recorrido. El aroma de los puestos de comida se mezclaban con los olores de los caños de escape de algún colectivo que no cambió su ruta a tiempo.
El sol en su punto más alto parecía darle pelea al frío de junio, aunque probablemente la movilización y reclamo, junto con la alegría por el reencuentro post pandemia, hicieron de la tarde un caluroso momento.
Las horas pasaban, cerca de las 15 la marea verde, violeta, multicolor se traducía en miles de personas caminando hacia el congreso.
Si bien la convocatoria variaba su horario según la organización, minutos más tarde en el escenario de la Plaza de los Dos Congresos las representantes de los diferentes colectivos anunciaban los principales puntos de un documento elaborado específicamente para ese encuentro.
Son 41 puntos de reivindicaciones y reclamos desde el colectivo hacia el Estado Nacional, la justicia y la sociedad. Basta de femicidios, basta de justicia patriarcal, plena aplicación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y del Cupo Laboral Trans, entre otros.
El sol caía y las organizaciones no parecían perder entusiasmo, los cánticos aumentaban su volumen y los carteles con las víctimas de la violencia machista empapelaron todos los edificios de alrededor.
Se hacía de noche y todo parecía haber terminado, los manifestantes se alejaban hacia las postas de sus organizaciones o a los medios de transporte más cercanos. Los sonidos se enmudecen, las luces se apagan, los carteles se guardan. Todo se pone en pausa, hasta el próximo encuentro.
Producción Ariel Barros.