A fines del siglo XIX y principios del XX, Buenos Aires crecía de manera explosiva, y llegaron miles de inmigrantes, principalmente italianos, españoles y de otras partes de Europa. Muchos de ellos vivían en conventillos: grandes casas o edificios divididos en pequeños cuartos y alquilados a familias numerosas.
El barrio de La Boca fue uno de los primeros en poblarse con estos inmigrantes, quienes trajeron sus costumbres, tradiciones y, claro, sus historias y leyendas.
El origen de la leyenda
Se dice que en uno de estos conventillos, ubicado en una calle céntrica de La Boca (las versiones varían, algunos dicen que en la calle Brandsen o Garibaldi), ocurrió una tragedia familiar:
- Una familia pobre vivía allí, y una enfermedad o accidente mortal se llevó a varios miembros en poco tiempo.
- Algunos cuentan que la mujer de la familia murió de pena y tristeza, mientras que la niña pequeña quedó sola, llorando y buscando a sus padres.
- Otros hablan de un incendio o un asesinato que desencadenó la tragedia.
Desde entonces, los vecinos comenzaron a reportar fenómenos extraños.
Fenómenos paranormales
Los relatos cuentan que en el conventillo se pueden experimentar:
- Voces y llantos: especialmente de una niña pequeña, que se escucha en pasillos y habitaciones vacías.
- Apariciones: figuras fantasmas de la familia, incluyendo la mujer llorando y el hombre sombrío que vaga por los corredores.
- Ruidos inexplicables: puertas que se abren y cierran, objetos que se mueven solos, pasos y susurros.
- Sensación de presencia: muchos que pasaron por ahí sienten frío, escalofríos o que alguien los sigue.
Personajes míticos de la leyenda
- La niña fantasma: la figura más comúnmente vista o escuchada. Se dice que su llanto es desgarrador y que aparece en las noches.
- La madre llorona: espíritu que busca a sus hijos y llora por la tragedia familiar.
- El hombre sombrío: un fantasma sin rostro que camina por el conventillo, a veces se cree que es el padre o algún familiar que murió en circunstancias violentas.
Historias de inquilinos
- Varios inquilinos del conventillo, luego de vivir episodios de terror, abandonaron el lugar abruptamente.
- Se relatan casos de objetos que desaparecían o aparecían en lugares diferentes, ropa que se movía y ruidos que los vecinos intentaban explicar sin éxito.
- Algunos dejaron notas o cartas para advertir a futuros habitantes sobre la “presencia” que no los dejaba vivir tranquilos.