Menciones periodísticas veladas de los mitos porteños

Todo lo que no sabías de la historia del Hospital Rawson que a mediados de 1978 durante la ultima dictadura militar, la Intendencia de la Ciudad de Buenos Aires decide cerrar definitivamente el Hospital General de Agudos Dr. Guillermo Rawson. Luego del cierre del hospital la Escuela traslada su sede al Hospital Argerich en el barrio de La Boca con la dirección del Dr. Delfín Vilanova.

Una postal de la Ciudad de otros tiempos.

Aunque no hay registros oficiales de apariciones en los diarios, sí hubo notas en los años ‘60 y ‘70 que hacían referencia a:

  • Muertes extrañas de pacientes no identificados.

  • Denuncias por maltrato médico y negligencia.

  • Camilleros que abandonaban turnos nocturnos por temor a “fenómenos sin explicación”.

Hay quienes afirman que parte de los archivos fueron eliminados durante la dictadura militar, cuando se demolió el hospital, como si alguien quisiera borrar los rastros de lo que allí ocurrió.

El “diario de la enfermera”

Una leyenda moderna que circula por blogs y foros de creepypastas porteñas es la del diario de una enfermera del Rawson, que habría escrito un cuaderno personal donde contaba:

  • Casos de pacientes que hablaban con personas invisibles días antes de morir.

  • Pacientes con alucinaciones idénticas sobre un hombre encapuchado que “los esperaba del otro lado del vidrio”.

  • Sueños repetidos en los que la enfermera despertaba encerrada sola en el hospital, sin poder salir.

Este supuesto cuaderno fue encontrado, según algunos relatos, en un cajón metálico cuando se removieron escombros en los ‘80. Circula una transcripción parcial, aunque nunca se comprobó su autenticidad.

Rituales nocturnos y desapariciones de animales

Vecinos de la zona aseguraban que durante los años en que el Rawson ya estaba abandonado, se realizaban rituales oscuros en el interior del edificio:

  • Se oían cánticos extraños y se veían sombras con túnicas.

  • Aparecían restos de animales sacrificados en las inmediaciones (gatos, aves).

  • Algunos perros de la zona desaparecían misteriosamente.

Esto reforzó la idea de que el lugar había sido tomado por sectas esotéricas que aprovechaban la “energía espiritual atrapada” para hacer invocaciones.

Advertencia para los sensibles

Finalmente, hay quienes dicen que el Rawson no es solo una leyenda, sino un “lugar cargado”, al estilo de los sitios malditos clásicos (como sanatorios abandonados en Europa o América del Norte). Personas que investigaron la historia o entraron ilegalmente reportaron:

  • Dolores de cabeza repentinos.

  • Náuseas sin causa física.

  • Pesadillas persistentes con imágenes de pacientes, quirófanos o inyecciones.

Hay quienes afirman que el solo hecho de invocar al Rawson en un relato, una sesión espiritista o incluso una conversación, puede atraer la atención de algo que no descansa.

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