El Hospital Rawson fue inaugurado en 1887 y fue uno de los centros sanitarios más importantes del país. Estaba dedicado principalmente a enfermedades infecciosas (como la sífilis y la tuberculosis), a tratamientos venéreos y a pacientes con trastornos mentales. Fue un hospital estatal pionero… pero también, con el tiempo, quedó asociado al abandono social y al sufrimiento.
Fue finalmente demolido en 1978, durante la dictadura, y en su lugar hoy se encuentran dependencias del Hospital Muñiz.
La leyenda
Se dice que en los últimos años de su funcionamiento, y sobre todo después de su cierre, comenzaron a aparecer fenómenos paranormales en el edificio:
- Luces que se encendían y apagaban solas, cuando ya no había electricidad.
f - Gritos y lamentos que salían de salas vacías o clausuradas.
- Sombras que caminaban por los pasillos del pabellón de enfermedades mentales.
- Enfermeras y vecinos afirmaban que se veían figuras vestidas con camisolines blancos cruzando los ventanales… incluso años después del cierre.
Las almas en pena
Uno de los relatos más repetidos es que el Rawson fue un lugar de encierro más que de tratamiento, y que muchas personas murieron allí abandonadas, aisladas o maltratadas, especialmente durante la epidemia de tuberculosis y en los años de gran pobreza. Esas almas quedarían atrapadas, vagando sin rumbo.
Una versión dice que una enfermera que maltrataba pacientes aparece de noche con un farol, como buscando redimirse. Otra versión dice que un paciente psiquiátrico se ahorcó en una celda y desde entonces se oyen susurros y golpes en la pared, en ese mismo lugar.
Relatos de testigos
Algunos antiguos empleados del Hospital Muñiz (que quedó pegado al Rawson) afirman:
“Hasta fines de los 80, podías caminar por donde había estado el Rawson. Una vez vi a una figura parada en el fondo de un pasillo clausurado. Cuando me acerqué, desapareció entre la niebla de la mañana.”
Un ex camillero contó que durante la demolición:
“Los operarios se negaban a entrar solos. Decían que escuchaban pasos detrás, y más de uno juró ver ‘algo’ salir de las habitaciones selladas.”