La artista Susana Rinaldi (1935 – ) tiene una prestigiosa carrera que merece ser contada.Su primer disco, Mi voz y mi ciudad, fue lanzado en 1966 por la compañía Madrigal. Su apodo es»La Tana» por su carácter fuerte y sus raíces italianas, Rinaldi ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera. En 1990 fue nombrada «Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires»,
Hija de un empleado de la Aduana y una trabajadora textil, Rinaldi se formó como profesora en el Conservatorio Nacional de Música y en la Escuela Nacional de Arte Dramático Antonio Cunil Cabanellas durante la década de 1950, época en la que inició su carrera profesional como actriz en teatro, cine, radio y televisión. En 1967, Eduardo Bergara Leumann la descubrió para cantar en La Botica del Ángel, un espacio artístico que la consagró. En 1992 fue designada «Embajadora de buena voluntad» por la Unesco, y en 2002 fue elegida vicepresidenta de la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI), desde donde defendió los derechos de los intérpretes musicales. En 2013, el Senado le otorgó la distinción Domingo Faustino Sarmiento y en 2014 recibió la Legión de Honor de la Embajada de Francia en Argentina, el más alto reconocimiento que ese país concede a un extranjero.
Su nombre completo es Susana Natividad Rinaldi, nacida el 25 de diciembre de 1935 en el barrio de Caballito de la Ciudad de Buenos Aires, es una reconocida actriz, cantante de tango, exdiputada y diplomática cultural argentina. Con una carrera que abarca más de cincuenta años, se ha consolidado como una de las figuras femeninas más destacadas en la historia del tango, conocida por su voz potente, sus gestos característicos y su enérgica personalidad.En 1971, junto a su esposo Osvaldo Piro, inauguró un café-concert en Mar del Plata llamado Magoya, que se convirtió en un punto de encuentro para numerosos artistas locales e internacionales. Su participación en un concierto de la Unesco, invitada por Yehudi Menuhin, tuvo gran repercusión a mediados de los años setenta. En 1975, tras recibir amenazas de la Triple A durante el gobierno de Isabel Perón, Rinaldi se exilió en Francia, donde residió muchos años y desarrolló una exitosa carrera discográfica en varios países europeos, convirtiéndose en una de las artistas argentinas con mayor proyección internacional, junto con Libertad Lamarque.
Con el regreso de la democracia en 1983, Rinaldi volvió a Argentina y se convirtió en una defensora activa de los derechos humanos, especialmente en televisión. Aunque algunos críticos señalaron que sus gestos y tics afectaron su interpretación con el tiempo, Rinaldi continuó desafiándose a sí misma con espectáculos como “Montón de vida”, “Tangos de la mala vida” y “Sin estridencias”, presentados entre 1987 y 1997. Estos shows fueron cruciales en su desarrollo profesional y le permitieron actuar en España, Noruega, Dinamarca, el Festival de Jazz de Estocolmo y el Tangomarkkinat de Finlandia, que congregó a 140.000 personas.
Apodada «La Tana» por su carácter fuerte y sus raíces italianas, Rinaldi ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera. En 1990 fue nombrada «Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires», en 1992 fue designada «Embajadora de buena voluntad» por la Unesco, y en 2002 fue elegida vicepresidenta de la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI), desde donde defendió los derechos de los intérpretes musicales. En 2013, el Senado le otorgó la distinción Domingo Faustino Sarmiento y en 2014 recibió la Legión de Honor de la Embajada de Francia en Argentina, el más alto reconocimiento que ese país concede a un extranjero.l.En una época en la que el tango perdía popularidad, Rinaldi se unió a un nuevo movimiento, liderado por Astor Piazzolla, que atrajo a un público joven y universitario, revitalizando el género con un repertorio de contenido social y romántico de autores como José María Contursi, Enrique Santos Discépolo, Homero Expósito, Cátulo Castillo y Eladia Blázquez.
En cuanto a la politica y su incursion ,en 2011, Rinaldi fue elegida como legisladora en la Cámara de Diputados por el Frente Progresista y Popular, donde apoyó proyectos relacionados con la defensa del bien común, el patrimonio cultural y la educación pública. Renunció a su puesto para asumir como ministra agregada cultural en la Embajada de Argentina en Francia, cargo que desempeñó desde 2014 hasta 2016.Rinaldi ha sido reconocida por desafiar los estereotipos machistas del tango y por negarse a cumplir con las expectativas tradicionales del género. Su estilo único combina actuación y canto, intercalados con reflexiones personales sobre la sociedad, los autores y la política. En su juventud, estuvo casada con el bandoneonista y director de orquesta Osvaldo Piro, y tuvo un breve romance con el escritor Julio Cortázar hasta su muerte en 1984. Sus hijos, Ligia y Alfredo Piro, también son cantantes.